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Consultoría eléctrica industrial

Estudio de cortocircuito

Cálculo en ETAP de las corrientes de falla en cada bus, para comprobar si los interruptores, tableros y cables instalados aguantan lo que puede pasar por ellos.

Ingeniero con casco, guantes y arnés operando un equipo de prueba Megger conectado a un tablero de media tensión durante el levantamiento de datos en sitio

El estudio calcula, bus por bus, la corriente que circularía ante una falla trifásica, de fase a tierra, entre fases y de dos fases a tierra. Se modela en ETAP la aportación de la red del suministrador (a partir de los MVA de cortocircuito y la relación X/R del punto de conexión), la impedancia porcentual y el grupo de conexión de cada transformador, la impedancia de los conductores por calibre y longitud real, y la contribución de los motores de inducción, que durante los primeros ciclos se comportan como generadores. Los resultados se reportan en las ventanas que importan para cada tipo de equipo: momentánea (½ ciclo), interruptiva (1.5 a 4 ciclos) y de estado estable (30 ciclos).

El valor de cada resultado está en la comparación. La corriente calculada se contrasta contra la capacidad interruptiva simétrica y la capacidad de cierre de cada interruptor, contra el aguante de corta duración de tableros y celdas, y contra el límite térmico del conductor y su pantalla. De ahí sale la lista concreta de equipo subdimensionado (lo que la NOM-001-SEDE-2012 no permite dejar instalado) y las opciones para corregirlo: reemplazo, reactor limitador, apertura de un enlace o cambio del arreglo de operación. Este estudio es además el insumo obligado de la coordinación de protecciones y del estudio de arco eléctrico: sin él, los otros dos no tienen sobre qué calcularse.

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